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Periodismo denigrado

Dibujo“¿Porqué están repartiendo ayuda a los inundados con pecheras de La Cámpora?”  preguntó el periodista Juan Miceli al Diputado de La Cámpora,  Andrés “Cuervo” Larroque.

La reacción del legislador no solo fue destemplada sino intolerante y patotera:  “Quién es el que pregunta, como es tu nombre” inquirió Larroque;  “Esa pregunta no ayuda para nada” prosiguió, y cerró abruptamente la entrevista “invitándolo” al periodista:  “cuando terminés el programa te espero acá así ayudás…”.

La patética y frustrada entrevista que fue emitida por la TV pública en horario central es un triste ejemplo pero ejemplo al fin de cómo entiende el gobierno la dinámica de los medios y sobre todo el particular sentido de apropiación de los medios públicos que tiene el kirchnerismo.

“Desde la TV Pública un periodista no pregunta, solo asiente, sostiene el micrófono, y calla. Salvo que tenga algo condescendiente para decir”, es un dogma kirchnerista.  Lo practicó en Santa Cruz durante veinte años y lo va a seguir haciendo acá o en la China, mientras los K tengan el poder.

¿Que le hizo pensar o creer a Juan Miceli que podía atreverse a preguntar sobre las evidencias; sobre lo que él cree que no está bien, como el hecho de que militantes de La Cámpora repartan con sello propio  lo que es ajeno?

Juan Miceli trabajó en TN, el canal privado demonizado por el gobierno hasta su sorprendente pase  a la TV Pública.

Después del altercado con el diputado Larroque  al periodista le auguran un final poco feliz como conductor de Visión 7.

Tal vez Miceli tendría que haber reaccionado con más reflejos, mas oficio, o profesionalismo, o al menos con poquito mas sangre en las venas. Y  podría haber dicho algo al menos, por ejemplo:  “¿Sabe qué diputado?  lo que Usted está haciendo no está bien, porque están entregando elementos que donó la gente para los inundados, y los están identificando con una insignia partidaria, se están apropiando de la solidaridad de la gente“.

Seguramente la entrevista hubiera durado lo mismo y el final hubiese sido igual de escandaloso, pero al menos Miceli habría preservado la dignidad de un laburante que simplemente está haciendo su trabajo.

Pero el kirchnerismo es así, no solo arrasa con todo lo que no le gusta -como el periodismo libre- sino  que a sus  víctimas las somete, las denigra.  Y si se dejan, es peor.

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